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Cuando nos acosa la angustia
somos como los perros sueltos de la ruta
buscando comida en la banquina
comiendo los restos de un cajón de papas caído de
un camión.
Pero los perros de la ruta
no esperan que alguien los levante
ni que nadie al menos aminore la marcha
no esperan nada
se abalanzan sobre el cajón de papas podridas
mientras el sol
recalienta los guarda-rails
Imagino que les gustaría una alfombra para echarse
y un plato de alimento balanceado
No.
La casa es la casa y la ruta es la ruta
Los autos los matan y los alimentan
desafían al puestero que vende jamones
aunque nunca le arrebataron nada
porque hasta ahora no pudieron
No me dan lástima esos perros
no creo que les importe
no creo que en sus ladridos
exista la palabra lástima
Cuando las chapas se enfrían
duermen apenas
y mastican pasto húmedo
Son perros nacidos de la angustia.
Son perros tan insignificantes
que se pelean por un trapo lleno de grasa
no como nosotros
que pelemos por una bandera
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