|
Amor
a la tierra le debo
Las veredas se contorsionan
al compás de canciones monocordes
y el cielo se desdibuja
y la noche apaga su farol
Entonces me detengo
en medio de tantas deudas
que nadie quiere cobrarme
El estilete del ocaso
es una daga fría que corta
y hace desagües en las calles
Marca la corteza de los árboles
con heridas ocres
¿No será tiempo de que se queden quietas
veredas?
¿para no andar siempre esquivando
fantasmas y baldosas flojas?
¿para terminar este preludio sin fin
y me dejes escuchar un poco del gran finale?
¿para que me pidas que te pague de una vez?
Porque yo siempre ando
con algo de plata
y otras cosas sin valor que tengo.
Pero:
¿le interesan mis bienes a la Noche?
|