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Los pedazos de la tarde
se desparraman en el viento
y entonces espiar
qué hay detrás del horizonte
que recorta la enramada fría en esta calle
es mi costumbre
Los otros días vi
a un mar que navegaba
sobre otro mar más grande
y un barco que los contenía
un diario que contaba noticias
de un día del año que viene
y una vereda de tierra
con 44 baldosas rajadas por el medio
Después abrí los ojos
y vi algo
que no podía creer
porque ya no creo lo que veo.
Ahora ando con los ojos cerrados
para no tropezar
con realidades increíbles
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