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La vecina miró a ADELMAR X. con una especie de
pánico y odio al mismo tiempo. Corrió hasta su casa, entró y cerró la
puerta con un fuerte golpe.
"No me importa que lo sepan. Esta será mi
última noche en la ciudad."
Apurado, se metió en su casa, debía hacer una
llamada con urgencia.
Pero el teléfono se adelantó y sonó antes de que
él pudiera hacerla.
- Hola, ADELMAR X., ¿Cómo has estado?
- Bien, gracias. Estoy un poco apurado.
- Pero, no seas así. Dame un segundo de tu tiempo.
Ya que no querés verme, al menos hablemos. ¿Querés verme?
- Sssssí, es decir, no, no quiero verla. Usted me
hace mucho daño. Quisiera que dejara de llamarme, ya se lo dije.
- Decime, ¿Qué tenés que hacer esta noche?
- Estoy ocupado... Tengo una cita. Lo siento.
Además, debo hacer una llamada. ¿Podría colgar, por favor?
- Si cuelgo ahora, quizá nunca más hablemos.
Entonces no me escucharás ni me olerás nunca, a partir de ahora.
- Está bien, que sea nunca. Nunca, a veces, es
mucho mejor que siempre. Adiós.
ADELMAR X. colgó sin pensar, y de inmediato llamó
a Angelina.
- Angelina, no salgas. No vayas a ninguna parte,
voy para allá...
- Bueno, pero todavía no estoy lista. Y estoy muy
angustiada.
- Lo sé. Mientras llego, prepará unas valijas con
ropa de colores vivos. Nos vamos.
- Estoy muy triste, y no sé porqué. Hacía tanto
tiempo que no pensaba... Estoy tan triste como el día que maté a Bertrand,
aunque eso lo he superado hace ya mucho tiempo. Te espero ADELMAR X. Te
amo.
La eliminación del recuerdo de Bertrand, en el
cementerio interactivo, había surtido efecto. Angelina ya no tenía la mente
nublada por el difunto. Ahora, más despejado su cerebro, ADELMAR X. podía
intentar provocarle a Angelina sentimientos que fueran inducidos por él y
no por el estado. Ya había comenzado. Aquel "Te amo" era muy
real, a pesar de que el estado de angustia de Angelina la podría haber
llevado a decir esa frase, buscando respaldo y apoyo en alguien, en medio
de la desolación de la angustia.
ADELMAR X. quería dominarla, en el buen sentido.
No quería hacerle daño. Al contrario, quería hacerla bien humana. soñaba
con fundar un nuevo mundo junto a ella. Una nueva civilización donde la
psiquis no fuera la reina absoluta. un nuevo mundo donde las especies
convivieran de manera natural. Con plantaciones inmensas de vegetales
comestibles, con difuntos enterrados y recordados con respeto. Sus ideas
eran mucho más que una transgresión a lo establecido: eran un nuevo
paradigma filosófico.
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