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Novelas > Corazones de piedra

Capítulo 11: El desafío 

 

"Venid, Providencia. Venid y abrevad en las aguas de mi claro de luna.

Venid, azaroza dama, concededme la gracia de un preclaro juicio."

El Quijote se dirige a Punta Cuevas, junto a su fiel escudero Sancho Panza.

Mientras, va entonando poemas del Mío Vid. Atraviesa sin prisa las dunas cercanas al complejo Bon-Le, se arrodilla a rezar frente al Rayentray, confundiéndolo con un vieja catedral medieval abandonada. Luego se percata de lo que es realmente, un gigante blanco, y le tira unos lanzazos.

Llega al Cenpat, cruza las instalaciones de la Universidad San Juan Bosco, luego la curva y se detiene frente al Padre Francisco.

"Venid, diosa eterna de los caminantes, a los brazos de este desventurado Hidalgo. ¡Hay! Que mis propias alabanzas me envilecen"

- ¿Ma qui cosa diche osté? Osté non parla la castilla.

- Padre, soy Alonso Quijano y es que he venido a pactar con el Indio. He venido a pedirle una tregua. De hombre a hombre. Llamadlo, os lo ruego.

- No signore.

- ¿Porqué no?

- Perque non me piache. ¿Capisco? Mirá versaglieri, mecore aprovechá y mandate a mudare. Que ío lo conozco a lo Indio. Se va a enocare y te va a llenare la capocha de coscorrone. Vamo, vía vía, ío te bendigo.

- ¿Quién anda ahí? Ah, sos vos, cara 'e lata. ¿Qué querés? ¿Sos pesado sos?

- Noble aborigen. Vengo a parlamentar con vos. Habráis de saber que quien te habla es un noble caballero andante, un hidalgo y defensor de la justa causa.

- Yo no tengo nada que hablar con usted. Usted y yo estamos enfrentados. Usted olvida su hidalguía, y ahora quiere conquistar. Usted es un vil conquistador. Mire, lo vi venir de lejos y casi lo confundo con Simón de Alcazaba, o con Sotomayor, que más o menos es lo mismo.

- Es que esto es una cuestión de honor. Y no habléis mal de mis coterráneos, no os olvidéis de la heroica epopeya de Don Juan de la Piedra.

- Ajá, ese sí que me gustaba. Por el apellido digo. Me sentía identificado. Pero la verdad, no sé porqué me gasto hablando con usted. Usted, al fin y al cabo, es un invento. Es producto de la imaginación del gran Cervantes, con él tendría que hablar. En cualquier momento lo voy a visitar, si está allá por la placita que está enfrente del gimnasio Bushido, donde se juntan los chicos a tocar rock, ¿no los vió? Tocan bárbaro y se divierten sanamente.

- Disculpadme, cacique, pero Cervantes, sin mi, no hubiera sido nada. En definitiva, yo soy una demostración viviente de que el personaje trasciende al autor. Entonces, soy tan real, o más, que mi creador. Y si no me creéis, fijaos cómo me están homenajeando ahora mismo en Rosario, en el Congreso Internacional de la Lengua Española. Ya lo dijo Don Víctor García de la Concha, el Presidente de la Academia de la Lengua, que este servidor aquí presente, humildemente, es el principal exponente de la literatura hispana.

- ¿Así que García de la Concha es el presidente de la Academia de la Lengua? ¡Qué coincidencia! ¿Lo habrán elegido por el apellido?

- ¡No seáis guarango, no me hagáis enfurecer! No os digo que ustedes los argentinos sois todos sobradores y burlones.

- Yo lo decia por "García", como un homenaje a Lorca.., aunque ahora que lo dice...

- Mirad, os digo más, si vos habláreis con Cervantes, mi creador, entonces yo hablaré con Nacher, para que os ponga en caja.

- ¿Con Nacher? No creo, últimamente está bastante ocupado tratando de colarse en el 24 Encuentro Patagónico de Escritores en Puerto Madryn.

- ¡No me diga! Estará de plática con sus colegas.

- ¿Plática? No, nada que ver. Él va a caretear un rato y nada más. Parece Figureti, se saca fotos con el viejo Bayer, se mete por todos lados, pero seguro que no caza una de lo que se conversa.

- Dicen que estuvo muy bueno, que hubo una gran organización y que fueron muy interesantes las exposiciones.

- Sí, así es. Pero no le pregunte a Nacher porque seguro que se durmió durante las charlas. Lo sacás de la Condorito o de la Locuras de Isidoro y se pierde. Si lo último que leyó fue el álbum anual de El Tony de 1974.

- Finishella, per favore. Quiero dormire.

En eso, pasa un contingente de turistas en dirección al Ecocentro. Pero no se percatan de nada, están concentrados en sacarle fotos a los cetáceos. No parece interesarles el arte escultórico local.

- Vamos a otra parte, no molestemos al padre. Volviendo al asunto... ¿Cuestión de honor dijo? Bueno, entonces lo reto a un duelo criollo, qué tanto.

- Cuando queráis y donde queráis.

- Está bien. Te espero mañana a las 8 de la mañana en la playa de estacionamiento Éxito, al lado de Electricidad Madryn. Si sos macho. Vos y yo solos.

- Pues así será. Aunque, como es mi costumbre, estará conmigo mi fiel escudero, Sancho Panza.

- Bueno, pero que venga bañado.

- No traeréis a tus amigos, esos militares del muelle. Venid solo. Y no me mientáis, porque ustedes los argentinos sois todos unos mentirosos, unos soberbios y fanfarrones. Ustedes sois agrandados, mal educados y ...

- ¡Cortelá con lo argentinos! ¡Me tené podrido me tené!

Don Quijote se retira con Rocinante, quien momentos antes deja una torta de excremento fósil justo en medio de la calle. La mencionada caca arqueológica, luego de este debate entre estos colosos de granito, será inmediatamente evacuada por personal municipal de limpieza.

- Indio, ragazzino, per favore, no te metá en problema. Madonna santa. Haya paz ¡Haya paz!

- Que quiere que le haga Padre, me desafió. Y esto es cosa de hombres, digo de estatuas.

El Indio se prepara para el duelo. Es un duro, pero Don Quijote también lo es. Pero el Indio no le teme. No es la primera vez que este valiente patagónico se ve envuelto en estas lides. De todas maneras, para ganar coraje y valentía, invoca a sus antepasados.

¡Sayhueque, Chiquichán, Apeleg! ¡Vengan caciques! ¡Ayúdenme, ancestros! ¡Inacayal, Galatz, Nahuelquir! ¡Dénme su fuerza! ¡Paquebote Santa Teresa, 28 de Julio, Belgrano y 25 de Mayo! ¡Dénme valor!

 

La noche vuelve a caer, como todos los días, sobre el golfo. Es un decir, no es que caiga, sino que la noche se mantiene suspendida sobre el golfo, bien alta. La tarde sí ya cayó, no lastimando a nadie.

Advertencia: Se avecinan hechos horrendos en la historia. Se está por pudrir todo. Si usted, estimado lector, es impresionable, le aconsejamos no leer el capítulo siguiente. Mejor lea la contratapa de los lunes, o la de los miércoles, o la de los jueves, o la de los viernes, o la de los sábados o domingos, que escriben fenómeno.

 

 

¿Correrá sangre? ¿Correrá ripio? ¿Cuánto les cobrarán la estadía en playa Éxito?

No se pierda el próximo capítulo de "Corazones de piedra", el próximo martes, por este mismo diario, en esta misma hoja.

 


 

 

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