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Don Quijote escapa del Indio, montado en su fiel Rocinante
y con un terrible dolor de glúteos debido a la falta de estado.
- Me voy, pero volveré y seré millones. No perdón,
tengo una confusión... eso no lo dijo Cervantes.
- Ya nos volveremos a ver, viejo atorrante. Mejor,
no salgas de tus rejas por un tiempo. ¡Y cuidado con la tapa de inspección
que hay por allá en el medio de la calle, que si la agarrás se te va a
partir el caballo al medio! ¡Saludos al burro, que es el único como la
gente allá!
Menos mal que pude interceptarlo antes de que
fuera a versear a la Galesa. Al menos, si no es mía, tampoco será de él.
Bueno, listo, ya está. Me vuelvo a mi pedestal en
Punta Cuevas, que esta corrida en la arena, después de tantos años quieto,
me cansó un poco. Ya no estoy para estos trotes.
¿Y si mejor aprovecho que está linda la noche y me
doy una vuelta a visitar al Libertador, allá en la plaza? Hace tanto que no
lo veo...
Me parece que le voy a pedir algunos consejos.
Después de todo, es el más sabio, es el más viejo, está en Madryn desde
1914. Las cosas que habrá visto, si tendrá anécdotas para contar. Debe
tener más anécdotas que Don Hugo Albaini, el de "Puerto Madryn tiene
su historia y yo te la voy a contar", ¿lo leyeron? El hombre tiene una
memoria de elefante.
Qué lindo salir a pasear un rato por la Avenida
Roca. Lástima el nombre que le pusieron a la avenida. Pero no se animaron a
hacerle una estatua a Roca. Ahí sí que me iban a hacer enojar. Lo tengo
montado en una boleadora a Roca.
Pero qué lindas casas que hicieron por acá, qué
bien decoradas están. Cómo han cambiado las tolderías.
Mirá que hermoso quedó el paredón ese, todo
pintado con aerosol... ¿Qué dice? "Aguanten las chicas del
revistero... " Qué romántico...
Y todos los carteles que pusieron... parece que hace
poco actuó el Negro Rada... y ahora están haciendo Tangata, con Ñáñez y
Petrucci. ¿En dónde? ¡En el Cine Teatro Auditorium! ¿Qué será eso? ¿Una
toldería nueva?
Mirá, parece que estaban dando una película de un
Indio. Patoruzito se llama. No hay caso, cómo vendemos los indios, qué cosa
de locos. La verdad que me gustaría entrar a verla, pero no tengo un mango.
Tendría que ir hasta la LU17. ¿Estará José María a esta hora? Así le digo
si me puede regalar una entrada.
Pero no, a Patoruzito no la dan más. ¿A ver qué
están dando ahora? Peligrosa Obsesión… ¿Qué es eso? ¿Pero cómo, “Las
Colegialas se Confiesan” no la dan más? ¿Y las películas de la Coca Sarli
tampoco? ¡No puede ser! ¡Cómo no dan esos clásicos de la Coca, “Fiebre”,
“Carne”, “Intimidades de una cualquiera”! ¡Qué bajo que ha caído el cine en
estos años! ¡Por favor Petrucci, dejate de embromar con pavadas y poné las
películas de la Coca Sarli de una buena vez!
Claro, ahora cualquiera sale mostrando las tetas
por el cine y por la tele, pero en la época de la Coca, ella era la única
que lo hacía. Era una transgresora ¡Y la censuraban! Y era una piba de
barrio, no como las modelos y las vedettes de ahora, todas fashion, todas
fifí, todas finas. ¡Nada que ver! La Coca Sarli era Miss Argentina pero no se
la creía, ella se levantaba a la mañana, le daba de comer a las gallinas,
sacaba agua del aljibe y te cebaba unos amargos en la catrera, con tortas
fritas con chicharrón. La Coca era la morocha Argentina. Y qué pechos, y
qué pechos, y qué pechos…
El Indio se tilda pensando en la grandiosa Isabel
Sarli. Mientras repite sin cesar esas tres palabras, camina y se va
acercando a la terminal.
Y qué pechos, y qué pechos… ¿Y todos esos micros
de pasajeros allá? ¡No me digas que hicieron la terminal nueva!
¡Por fin! Porque la otra estaba quedando chica y
desactualizada. ¿Y Felcho adónde se habrá ido a dormir ahora? Por suerte no
la tiraron abajo, sino que la hicieron monumento histórico. Me parece
bárbaro, porque un pueblo que no recuerda su pasado es un pueblo que olvida
el porvenir. No sé si era así la frase pero suena lindo.
¿Y ese busto que está frente a la terminal vieja?
¡Es el General Güemes! Allá, en la plazoleta, sí, sí, allá, entre Yrigoyen
y San Martín. ¡Hola don Martín Miguel! Pero mire cómo lo dejaron... Le
tiraron un baldazo de pintura en la cabeza... Pero esto es una vergüenza.
- ¡Disculpemé! ¿Pero qué le pasó? ¿Le tiraron un
balde de pintura?
- No, si me vuá estar haciendo los claritos. ¿No
ve que me mancharon toda la cabeza? Parece que hay gente (si se le puede
llamar así) que se abusa de la aparente quietud de nosotros, y aprovechan
para hacerse los graciosos destruyendo el patrimonio cultural de la ciudad,
que es propiedad de todos.
- ¡Pero esto además es una falta de respeto!
- Sí, pero eso no importa, soy un busto como
cualquier otro y me la aguanto. Nada más.
- Usted sí que tiene la humildad de los grandes.
Bueno, lo dejo, me voy a ver al
Libertador. Otro día vengo a charlar con más
tiempo.
- Adiós Indio, y mándele un abrazo de mi parte a
Don José. Y ya que está, si puede, avísele a la Municipalidad, que por
favor vengan a limpiarme.
Cuánto hace que no andaba por acá, ¿qué dice
ahí?... Famularo... ¿Le cambiaron el nombre al Teatro Español? Parece
mentira cómo pasa el tiempo. ¡Ah! Allá está la plaza, ahí lo veo al
General. ¡Hola General! ¡Don José! ¿Lo molesto un momento?
¿Qué le dirá Don José al Indio? ¿Volverá a las
andadas el Quijote? ¿Quién limpiará a Güemes? ¿Seguirán pintando las
paredes con aerosol? ¿Se evitará el aerosol con ladrillo visto o con tomado
de juntas? ¿No nos da un poco de vergüenza manchar con pintura y destruir
los monumentos? ¿Para cuándo la estatua de la Coca Sarli?
No se pierda el próximo capítulo de
"Corazones de piedra", el próximo martes, por este mismo diario,
en esta misma hoja.
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