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No es una novedad decir que la lluvia ha inspirado
a más de un poeta en todas las latitudes.
El caso del cuis no es la excepción, y aunque por
acá llueve poco, se aprovecha de esas pocas gotas para sacar algún renglón.
Con
su sensibilidad poética exacerbada al máximo en esos momentos lluviosos, se
sienta frente a la ventana y como un autómata, como la máquina de Babbage,
precursora de las computadoras, recita versos, y yo, que no soy más que un
humilde recopilador de su obra, como lo era Max Brod a Kafka, prendo el
grabador para inmortalizar su
elocuencia.
Lástima que a veces (la mayoría) le salen
porquerías como ésta que sigue, pero así son los poetas: cuando las musas
andan de vacaciones como dijo un catalán, hay que echar mano de lo que se
pueda o mejor aún, no hacer nada.
Pero como el cuis es muy bocón y no puede mantener
la trompa cerrada por mucho tiempo, se puso a hablar y así pude rescatar
este material, que quizá sea de interés para alguien que desconozco.
Poema meteorológico para un día lluvioso en las
bardas
(leer en voz alta, impostando la voz y haciendo
muecas moderadas)
Oh, bardas!
La fuerza de gravedad
que en estas zonas casi a nivel del mar no es ni
mucha ni poca,
empuja con pereza a las gotas aferradas al vidrio,
que por su baja viscosidad ...
y su escasa tensión superficial
deslízanse suavemente sobre la bruñida y vertical
superficie transparente
como lágrimas vertidas por unos ojos de mujer
que miran con manchas de rimel
producto de la emanación acuosa generada por por
la opresión
de algunos músculos, sólo algunos,
en los lagrimales
y que a raíz de un desconsuelo,
llora.
Las gotas de lluvia en el vidrio adornan la tarde,
y cuando la precipitación desde una nube
convectiva termina
volviéndose solo bruma,
solamente un conjunto de gotas de agua
microscópicas suspendidas en el aire
que no reducen la visibilidad,
aparece el viento y esfúmalas
y la transferencia horizontal de partículas en la
atmósfera
lleva a las gotas quién sabe adónde.
Oh, divina advección fría!
cuando los altocúmulos y los cirrocúmulos se van
y dejan a los vidrios mojados
la grandeza del atardecer se presenta
y esta desaparición diaria del sol por debajo del
horizonte occidental
como resultado de la rotación de la tierra
trae la nostalgia
A esta hora
los árboles húmedos
refractan a pleno la intensidad luminosa del cielo
y el arco iris rojo, naranja, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta
que nació allá lejos, en el lado opuesto al sol
por refracción, reflexión total y por la
dispersión de la luz,
llena a la biósfera de un triste brillo
y los vientos, con su rotación contra del sentido
del avance del reloj
como si en este hemisferio hasta los vientos
anduvieran al revés...
secan los charcos.
Oh, bardas!
El aire ya no es solamente nitrógeno, oxígeno y
ese poquito
de argón y dióxido de carbono, no!
también es olor a tierra mojada
a perros mojados, a calles mojadas
y por eso que en momentos así
cuando la inminente caída del sol
y las precipitaciones intermitentes ocurridas
producen un leve descenso de la temperatura
me pongo melancólico.
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