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(Quiero dedicar esto a la 99, la compañera
inseparable de Maxwell Smart, el súper agente 86, de quien tengo un grato
recuerdo.)
Por desgracia, en una noche de tertulia, en el
quincho del fondo del loft del honorable Cacique Pipagua, se me ocurrió
comentar que le había jugado al 99 a la cabeza en la quiniela de esa noche.
No sé por qué no mantuve la boca cerrada, ya que
este inapropiado comentario sirvió de pie para que el gran maestro Pipagua,
cada día más (ins)pirado, se largara con otra de sus disertaciones
indescifrables.
Era casi medianoche y todavía quedaban unos
cuantos cartones de Termidor tinto en la nevera, y algunos emparedados de
chuleta aderezados con un chimichurri muy picante, sobrecargado de ajo.
Al escuchar "99", el sabio de inmediato
le puso la pausa al equipo de audio de última generación, donde sonaba al
mango "Vasos vacíos", de los Fabulosos Cadillac con Celia Cruz, y
con los codos sobre la mesa y la mirada perdida en los machiembres de 3/4
de pulgada de espesor del techo del quincho, dio un soberbio trago al vaso
de tinto con soda, hizo un provechito (que dada la magnitud y la
reverberancia del mismo luego le trajo serias quejas del vecino de al lado
por ruidos molestos) y comenzó así su discurso:
"El número 99 tiene algo muy especial.
Muchas civilizaciones que habitaron el Oriente
Medio antes del diluvio tenían un gran respeto por este número que
simbolizaba a la fertilidad.
Los antiguos representaban a la madre tierra como
una gran matrona de enormes pechos que justamente eran tallados como dos
números 9, y entre los árabes, padres del álgebra moderno y descubridores
del cero, el número 142857 era considerado como el "número mágico"
ya que de su multiplicación por 7 se obtenía el 999999, es decir tres pares
de 99 en sucesión y que por otra parte, multiplicado por otros números
daban cifras que eran todas inversiones de los dígitos 1,4,2,8,5 y 7.
Además:
99 son las patas del ciempiés cojo, especie en
extinción de la zona central del Amazonas.
99 son las espigas del trigo que se cultiva en los
jardines escalonados en Laos, que se despliegan por todo Laos, por todos
lados, mejor dicho.
99 son las semillas de girasol contadas en el
sentido horario, y 198 (99 * 2) en el sentido inverso, depende del loro.
99 son las celdas hexagonales de los panales de la
abeja blanca de Madagascar, más uno pentagonal porque de cada cien abejas
de Madagascar, una no sabe contar.
99 eran los meses que debían esperar las mujeres
embarazadas para engendrar mellizos (según algunas creencias chinas del
tiempo de la dinastía Ming), 9 meses por cada uno.
99 son los calabozos de las prisiones medievales
construidas en forma de panóptico, de manera tal que un cuidador situado en
el centro de la construcción, tenía un panorama total del interior de cada
celda en cualquier momento. Si hubiera 100 celdas, el preso de la cien se
habría escapado y nadie lo hubiera notado.
99 es la terminación decimal utilizada en los
negocios de todo por 2 pesos, donde en realidad todo vale 1.99. Quizá
detrás de la apariencia inocente de estos negocios, detrás de los objetos
de plástico descartables, se esconda alguna simbología cabalística, algún
mantra, algún vudú que desconocemos.
99 son las vueltas que deben dar 33 perros antes
de echarse.
¿Cuántas veces salió campeón San Lorenzo?: 9
¿Cuántos jugadores tiene un equipo de fútbol?: 11
¿Cuánto es 9 por 11?: 99, ¿ves lo que te digo? ¿Es
solamente coincidencia?
Y acá no es la excepción.
Todo lo que vemos, todo lo que oímos, todo lo que
olemos son 99 cosas, ni más ni menos.
Guarda."
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