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Cuentos > Dudosos relatos del golfo

Las várices abiertas de América del Sur (un problema del verano)

 

Hoy hablaremos del pensamiento vivo del famoso naturista, músico y escritor patagónico Roland Dior (ver Guitarrerus playerus patagoniensis, estudio de la fauna autóctona). Pero mejor aún, vamos a extraer algunos párrafos salientes de su famoso libro "Las várices abiertas de América del Sur", estudio de la realidad social sudamericana en uno de sus puntos culminantes, como lo es la afloración a la superficie de las piernas femeninas de desubicadas venitas, que dificultan el uso de trajes de baño y polleras varias, con consecuencias desastrosas que conducen a la demencia precoz.

 

El naturista deja de lado el ambiente netamente paisajístico, florístico y faunístico de su lugar de residencia, que no es ni más ni menos que la ciudad de Puerto Madryn, famosa por la aparición premeditada de ballenas en determinadas épocas del año, de pingüinos en otras y de lobos, elefantes y cangrejos marinos en momentos indeterminados; deja de lado el horizonte gigantesco que se puede ver acá subido a una barda cualquiera; o el cielo pintado de estrellas por la mano de Dios. O el aire limpio, o los dinosaurios, la playa interminable, la cultura aborigen, la cultura galesa, la cultura argentina. En fin, deja de lado todo lo que puede ser interesante, para dedicarse a escribir sobre un tema realmente comprometido y agudo como lo es el mencionado. Y tiene su razón de ser todo esto, porque uno de los principales flagelos que azotan la presencia de señoras ornamentando las playas en verano es justamente esto, es decir, el look venoso. En "Las várices abiertas de América del Sur" (editorial Farfisa, 1924, sin ISBN en el original), el autor se explaya en un tema que no por escabroso deja de ser leíble, leidero y hasta legible: el inescrupoloso paso del tiempo y sus secuelas visibles e invisibles, en este caso, en la humanidad de la mujer.

 

Ahora bien, los años pasan para todos, por lo que las arrugas nos nacen y nos crecen a todos. Y aunque la vida vaya dejando arrugas en el rostro y de cada amor que uno haya tenido tenga heridas que no cierren y que probablemente aún sangren todavía, también va dejando arrugas en el alma, pero éstas no son más que las huellas dignas del paso del tiempo, el tiempo que podrá oxidar las frentes pero no hay que dejar que oxide el corazón.

 

No obstante, para evitar la incipiente aparición de arrugas y verrugas varias, recomendamos esta zona. La contemplación del horizonte en el crepúsculo tiene poderes curativos infalibles, los pliegues de la piel se alisan, las que se oxidan son las arrugas y a uno le da por sonreír. Si este método propuesto no llega a ser del todo eficaz, porque uno no puede abstraerse de la realidad cotidiana que nos hace arrugarnos por todos lados, puedo recomendarles a un curandero amigo que por diez mangos te cura lo que venga y de paso te acomoda los huesos. Y por un plus de 3 pesos adicionales te masajea la espalda a todo lo largo de la línea lumbar, además de contar unos cuentos verdes maravillosos.

 

Los dejo de la mano, es decir de la pluma de Roland Dior. Mientras tanto yo, como no tengo nada que hacer, me voy a ir a lo de Pipagua a tomar mate y escuchar a los Blues Brothers hasta el amanecer.

 

 

 

Dice el filósofo naturista Roland Dior (Editorial Farfisa, 1924, sin ISBN):

 

"A las mujeres del sexo femenino les gusta verse bien, y además que también las vean bien los demás. Para ello recurren a innumerables métodos, sesiones de masajes, terapias, gimnasios aeróbicos, pomadas, ungüentos, cremas y aparatos eléctricos para evitar o al menos disimular la aparición de la tan temida huella del tiempo. Y ni hablar de la celulitis, porque ahí sí que se pudre todo. Dos de los grandes sabios contemporáneos de estos temas, cuya contribución a combatir estos problemas (de apariencia física, pero con profundas secuelas psíquicas) es invalorable, son Sprayette y Compras Telefónicas, que al grito de "Llame ya" ofrecen por unos miserables dólares cualquier tipo de cura para cualquier clase de males: jabones que adelgazan, aparatos que te mantienen en forma, cremas que te hacen crecer el pelo y eliminan la celulitis (en distintos lugares del organismo ambas cosas), sacacorchos automáticos, pomadas lustradoras de autos, mangueras de alta presión, compact de música melódica de los 60 en italiano, un montón de cosas de plástico, alguno blando y otro duro, cuya finalidad es hacernos consumir compulsivamente y así formar una alegre parte y estar perfectamente integrados a esta sociedad hiperconsumista, hedonista, bucólica de esta loca década del treinta, la década del foxtrot, del contrabando de whisky, del dixieland, de Internet y el cenit de la comunicación y los multimedios que nos toca en suerte vivir, etc. Pero su descubrimiento quizá más importante, sin duda, fue el señuelo con forma de lombriz mesopotámica para pescar salmón con mosca, deporte muy practicado en los lagos cordilleranos. Este señuelo, una réplica plástica de un excelente ejemplar de lombriz de tierra negra, que tienen su hábitat en zonas terrosas húmedas o en algunos casos debajo de maceteros puestos sobre tierra  (al igual que los misteriosos bichos bolita a cuyo estudio nos abocaremos en otros capítulos),  da unos resultados bárbaros y además son muy lindos para poner de adorno en la repisa del living.

 

Volviendo al tema de la imagen, a las várices y la celulitis se le agrega un nuevo flagelo de nuestro tiempo: la excesiva acumulación de grasa que hace protuberar al abdomen y a los glúteos de manera aterradora. La acumulación de facturas con o sin crema pastelera y dulce de leche en invierno, es quizá la principal causa de este problema, al que voy a hacer referencia únicamente de manera subliminal, porque hoy por hoy existen vastos tratamientos y dietas para enflacar, para enflaquecer o bien para el aflacamiento. Yo recomiendo una dieta oriental originaria de la orilla occidental del Yang Tse Kiang, siglo XXII a.c., basada en el consumo de un cuarto de feta de queso de máquina, una galletita sin sal a la que le agregamos asado con cuero light, embebido en chimichurri con ají diet y pimiento rojo de bajas calorías, acompañado de vino tinto patero extra diet y ensalada de cebolla, tomate y lechuga con bajísimo índice de colesterol y tenor graso. Pan a gusto. De postre media manzana y un buen cigarro de hoja correntino. Luego, una buena siesta de cuatro horas, por la tarde mate amargo con cáscaras de naranja, acompañado con tortas fritas bañadas en grasa recocida, sandía con limón y 750 abdominales despegando absolutamente los omóplatos del piso y 200 flexiones de brazos, apoyando apenas la barbilla en cada una de las mismas... "

 

 

 

Continúo con la divulgación de los estudios realizados por este invalorable científico, padre de la corriente filosófica del Naturalismo Para Oboe y Trompa, mientras sigo con el cacique Pipagua degustando New Age (vino blanco de 5 mangos la botella, qué tal) y escuchando a los Blues Brothers tocando unos bluses arrocanrrolados.

 

 

 

“El verano cruel es, entonces, el momento crítico donde estos inconvenientes se hacen evidentes y las víctimas, presas del espanto, corren a buscar la solución inmediata, o bien optan por recluirse en la pileta Pelopincho del fondo de la casa a tomar sol a hurtadillas, a escondidas, en lugar de ir derecho a la playa a disfrutar de la arena y el mar sin importarles un pepino (vegetal ideal para cualquier dieta) lo que digan los demás respecto de su apariencia. Otras van a tomar sol a la terraza, sin saber que son continuamente espiadas por vecinos inescrupulosos, que apuntan largavistas y catalejos hacia ellas y luego se lo cuentan a los amigos.

 

Es decir, en última instancia, no es tan importante la apariencia que tenga uno si al fin y al cabo tiene dinero; ya que la posesión de fuertes sumas de plata y propiedades variadas, sin olvidar un buen auto, vienen a reemplazar con creces la caída de distintas partes del cuerpo al estar constantemente expuestas durante años a la ley de gravedad, que es implacable. Resumiendo, la gravedad de la situación se da cuando uno es feo y pobre. Entonces sí que el individuo debe recurrir a distintos artilugios para lograr la atención de sus congéneres; así es como nacen los poetas y los escritores. Puede ser esta una de las pocas finalidades tangibles de la poesía como tal, ya que si uno fuera pudiente y de buena presencia, no iba a andar perdiendo el tiempo escribiendo estas cosas que después nadie las lee.

 

Con esto entramos en un resbaladizo terreno, en el que se pueden recibir las más duras críticas. Pero, por mi parte, prefiero un buen convertible con frenos AVS, caja de quinta, aire acondicionado y otros accesorios deportivos, como los Chevrolet Champion 1928, a un montón de garabatos invendibles escritos con un espíritu romanticón.

 

Bueno, siendo esta nada más que una opinión poco fundada y bastante desenfundada, mi recomendación hacia aquellos que sufren de los flagelos anteriores y otros de tipo similar es que no se hagan problema, que lo esencial es invisible a los ojos diría Antoine de Saint Exuperý. Y eso que para esta época todavía no escribió El Principito. No se hagan problema porque el tiempo podrá corromper la carne pero, si uno quiere, nunca corromperá el espíritu. Dejemos de lado a las modelos perfectas, prototipos de una belleza y un estilo de vida destinado sólo a unos pocos, y volvamos a las viejas costumbres de antaño, cuando íbamos a los boliches de onda y bailábamos sin ningún tipo de prejuicio gavotas, minués, minuetos, pericones, así como también los últimos éxitos de los enganchados de Pato C y Rosko Show...

 

 

 

Madryn, 18 de diciembre de 1924..."

 

 

 

Aquí la impresión del libro se ve velada por el paso del tiempo, es decir que no se ve ni se entiende nada, por lo que la transcripción del mismo sería infiel a la verdad si la hiciéramos. Preferimos dejar un silencio forzado, a poner cosas incoherentes de las que nuestro científico seguramente se avergonzaría.

 

A decir verdad, se salvó esta parte del libro, que bien hubiera podido quemarse, lo cual hubiera sido mucho más positivo para el universo, porque el fuego es una de las más rápidas transformaciones de energía que se conocen y además nos hubiéramos ahorrado todo esto.

 

Pero en fin, las ballenas se fueron pero volverán, la playa está hermosa y hace calor.

 


 

 

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