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El gran Maestro Pipagua en esta oportunidad
focaliza su discurso en algo que todos conocemos: los continuos cambios del
mundo de hoy. El cacique no parece estar muy de acuerdo con el cambio; sin
embargo, quiero aclarar que disiento en este punto con el honorable guía,
ya que si no fuera por el cambio no podríamos comprarles caramelos a los
chicos, no podríamos dar marcha atrás con el auto y mucho menos hablar con
walkie talkies de manera ordenada. Hecha esta aclaración, tiene la palabra
el gran Pipagua:
"Aunque me muera antes, el fin del mundo me
va a encontrar tomando mate en la puerta de mi casa.
Como ves, las cosas cambian cada tanto. Todo es
muy frecuente y hasta las mismas palabras van significando cosas distintas
con el tiempo.
Podrá ser lindo vivir en estas épocas en que todo
se reinventa cada día, en que lo de la semana pasada ya es historia
antigua.
Pero yo me quisiera quedar aquí, cerca del fin del
mundo, contemplando este paisaje atemporal, imposible de contar y tan bello
que por eso nunca cambia. Estas bardas inmóviles, este mar sereno, están
desde tiempo inmemorial al alcance de cualquiera y, en silencio, atestiguan
la existencia del pasado.
En el álbum de fotos que uno guarda en algún
laberinto de la cabeza, deben haber muchas imágenes desordenadas como ésta;
pero a cada momento van quedando en hojas muy tapadas, aplastadas por el
aluvión de lo reciente y pasajero.
Sin embargo, para aliviar el peso brutal de tantos
diarios y tantos multimedios, que cambian a cada segundo el ángulo de la información,
alguien que sabe lo que hace puso estas bardas serenas y les asignó la
difícil tarea de no moverse nunca, pase lo que pase.
Una vez Nietzsche (acá me agarra el ataque de
intelectualidad, cualquier cosa, si me pongo muy pesado párenme) vio como
una situación trágica, hasta macabra, al hecho de que existiera la
posibilidad de que uno viviera muchas veces la misma vida, sin ningún tipo
de cambio y que las mismas situaciones se repitieran infinitamente y todo
entrara en un círculo vicioso, como aquel perro que se mueve en círculos
mientras se muerde la cola. (*)
Para él, el sólo hecho de pensar tal situación le
producía un terror desesperante.
Quizá en este caso hubiera sido mucho mejor que
las cosas cambien constantemente. Pero si el filósofo me permite, voy a
discrepar con todo respeto con su apreciación, y si bien entiendo que todo
cambio tiene su lado positivo, por mi parte me parece bien que todo cambie
si la humanidad así lo desea.
Pero no quiero que este puerto cambie mucho.
Quisiera que las bardas sigan siempre allí; que el mar siga con sus
murmullos costeros; que el mate vaya de mano en mano y que retorne a la
inicial; que las guitarras sigan sonando en el camping.
Yo, con menos pelos, con más kilos, con menos
dientes, con más arrugas, también sigo con la misma camisa (pero de vez en
cuando la lavo).
Y bueno, qué se le va a hacer, después dirán que
soy aburrido."
(*) Fiedrich Nietzsche (1844 1900), La Gaya
Ciencia:
"Esta vida, tal como tú la ves actualmente,
tal como la has vivido, tendrás que revivirla una vez más, y una serie
infinita de veces, nada nuevo habrá en ella ..."
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